Supe de Cañada Real Galiana por primera vez hace tres años a través de un artículo sobre un derribo. En mi imaginario, y no el único, Cañada era un lugar que por alguna desconocida razón las casas que hacía la gente las derribaban, tachándolo como un acto ilegal. ¿Qué es ilegal? Hace 9 meses me adentre en el mundo Cañadiense y lo que descubro como acciones ilegales es lo que hace la Administración. Representada por diversos partidos políticos, no lo que hace la población que reside en ese predio.

La imagen que tenía en mi mente cambio cuando camine por sus calles. Antes de emprender salir en esa dirección del Sureste Madrileño me asalto una pregunta: ¿Cómo llego a Cañada Real Galiana?

Sólo abordar el tema de transporte público que pasa por Cañada es digno para ser descrito como parte de una travesía hacía un ‘cuarto mundo’ que existe a 15 minutos de Conde de Casal. No tenemos coche, y llegar hasta Cañada fue igual al viaje que realizan día a día los vecinos residentes en esa zona.

Cañada tiene una extensión de 93 km, de los cuales 16 son los que hemos empezado a recorrer. Podemos llegar por diferentes municipalidades de la Comunidad de Madrid. ¿Sí es un Distrito tan cercano al centro de Madrid por qué el transporte público sobrevuela el terreno sin detenerse? Como Distrito que es, necesita de transporte público ya sea para que nosotros accedamos a terreno o y lo más importante para la gente que vive allí pueda desplazarse.

Comienza el viaje

Metro

Comencemos por el METRO, un medio para ir volando y donde la Comunidad de Madrid invirtió 620 millones en publicidad con el mensaje “Metro de Madrid vuela”. No ha destinado ni un millón para construir una parada cercana dentro de la Cañada Real Galiana, pero si la atraviesa a nivel subterráneo. De Norte a Sur, los accesos más cercanos son la estación San Fernando de Henares, línea 7, que nos dejaría en el principio de Cañada, correctamente en la Avenida Cañada, donde se encuentra el Sector 1. Esta es la línea que elegimos para iniciar nuestra ruta por el Distrito 22. La siguiente parada a mitad de los 16 km esta ubicada en Rivas-Urbanizaciones, línea 9, que nos llevaría hasta el Sector 5. Esta línea suele presentar día si y día no algún problema técnico, dejando generalmente sin servicio entre 15 minutos o 4 horas a sus pasajeros, cuando no es un día entero. Y en la zona Sur de la Cañada con accesos a los Sectores 5 y 6, se encuentra la estación de Las Suertes, línea 1. Para llegar a esta estación hay que andar varios kilómetros a campo traviesa. Los números al igual que la ubicación de los Sectores no es algo arbitrario: Norte – Sur = Sectores 1,2,3 – Sectores 4, 5,6. Los sectores dependen de las municipalidades de la zona: Coslada, Rivas-VaciaMadrid, Vicálvaro, Villa de Vallecas. Llegar por metro es una de las mejores opciones, aunque estén a kilómetros de distancia de los hogares. El metro va por debajo de la Cañada a sólo a un metro de profundidad de donde pisaron nuestros pies.

Tren

Otro transporte ausente es la red de cercanías de RENFE. Las estaciones de tren más cercanas son la de Vicálvaro, Coslada o Sierra de Guadalupe, todos a kilómetros de los accesos de Norte a Sur. El tren sólo puede ser usado como un tramo para llegar conectándolo con el metro, sin embargo, si sólo se quiere llegar por tren tenemos que agregar una jornada de senderismo.

Taxis

El taxi es un transporte de lujo y de público sólo le queda la patente. En Cañada este tipo de artículos de lujo no entran. En casos de urgencia como pueden ser problemas de salud, los taxis se negarán a entrar si se solicita telefónicamente. Enviar un taxi a esa zona a la cual sólo tardarían 5 minutos desde Rivas, Coslada, Vicálvaro, Vallecas, no es posible: “la empresa se reserva el derecho de admisión”. Sin embargo, si una inversora china quiere visitar el terreno, el taxi no sólo entra, si no que recorre las zonas que sin dinero en mano nunca recorrería. Zonas que el taxista prefiere no saber que existen en el Madrid que reside. Con pasajeros magnates los transportes van a todos lados. Los pasajeros sin dinero en un Madrid del capital no tendrán transportes.

Cundas

Sí, son un medio de transporte y bastante caro 20€ por viaje. Lejos de ser inmoral, es un transporte en el cual los consumidores activos más pobres pueden llegar hasta su punto de compra en unos minutos y sin las miradas punzantes de la sociedad. Donde se ubica el tan sonado “mercado de la droga”, es tan sólo un tramo muy pequeño en Cañada, que cuenta con menos de dos kilómetros, recordemos que son 93 km en total. Hay otro tipo de consumidores activos pero estos no necesitan de transportes públicos, aparcan con sus BMW y se vuelven para disfrutar de su compra en el centro de garitos madrileños. ¿Cuál es la cara de los consumidores que van a Cañada?

Las cundas son coches particulares, la forma de transporte más directa desde Embajadores. Un acceso directo desde un punto céntrico de Madrid hasta el Sector 6, Sur de Cañada. ¿Entonces las cundas son o no son un alternativa al inexistente transporte público?

Autocares para Rutas escolares

El transporte escolar es un derecho según la legislación de la Comunidad de Madrid. Como muchos derechos, son papel mojado en España. Y las rutas no cubren el total de desplazamientos de niños a través de los transportes contratados para llevarlos a la hora al Colegio o Instituto.

Un niño como Abdel, tiene que levantarse antes de las 6 de la mañana, caminar de 3 a 5 kilómetros, esperar en la oscuridad anterior al amanecer, cruzar los dedos para tener plaza y si no es así, volver andando otros 3 o 5 kilómetros hacía su casa por una calle no asfaltada. La desilusión y frustración de ese joven es impactante. Pero los días que consigue subir al autobus, llega muy temprano al Instituto, una hora antes de que comiencen las clases. Espera afuera media hora y la otra media hora en la Biblioteca del Instituto.

La historia cambia si son jóvenes de Bachiller o Formación Profesional, el transporte escolar no es obligatorio para estos ciclos y tampoco tienen transporte público accesible. Los jóvenes que llegan más lejos a nivel de estudio tienen más dificultades para ejercer su legitimo derecho a la educación.

Final del viaje

Autobuses

La Veloz S. A tiene 3 líneas a disposición para los vecinos de Cañada. El 415, va desde Legazpi hasta Villa Conejos, podría dejarnos en la parada de Getafe en Perales del Río. O el 341, casi al inicio de la Cañada donde hacía un lado de la Calle Cañada en el punto de la M-203 ves grandes chalets, y hacía el otro se ven casas más humildes y con terreno cultivado. Sin embargo, la opción que tomamos fue coger el 339, depués de todo un día recorriendo el largo de Cañada, unos 8 kilómetros. La línea 339 también de La Veloz S. A, cruza un segmento de la Cañada entre el Sector 5 y 6, en el Desvío a ValdeminGómez. Como un autobús fantasma, sin cartel luminoso, en una parada donde la iluminación es la mínima, al lado de un puente subterráneo siniestro y una pasarela que hace temer por tu vida. Allí se muestra escondida la parada como escondida quieren tener a la Cañada hasta el momento que la vendan. El autobús se acerca con un triste papel impreso de forma irregular con el mensaje “Línea 339”, nada más, no sabes ni a dónde te llevará ni de dónde viene. Sólo sabes que los vecinos de Cañada con sus niños y los consumidores activos viajan en aquel transporte, juntos mostrando la diversidad de la Cañada. El chofer si ve a alguien corriendo por la pasarela, lo espera. Cumple una función social tanto como los trabajadores sociales que entran a Cañada. Se solidariza con una población que la Administración castiga por su pobreza económica y por su diversidad étnica. El 339 en su interior no ha tenido servicio de mantenimiento y limpieza, el suelo esta lleno de quemaduras de picos que los consumidores activos no pueden esperar para consumir. Para ellos es una necesidad y hay que respetarla, el chofer la respeta. Los vecinos que van con niños no, sin embargo, conviven con ello, es la diversidad de la Cañada viva en el único medio de transporte que les da servicio.

En 15 minutos estábamos nuevamente en el centro de Madrid. Las luces de navidad, la saturación de transporte, la iluminación en las calles, los comercios abiertos, el consumo, las construcciones verticales. Pasamos de un pueblo tranquilo con sus contradicciones, a una metrópoli que involucionó hacía la insolidaridad y la injusticia.

Andrea Kropman

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