¿Somos libres? pregunte por Twitter. Nadie contestó, por lo cuál deduzco que no sólo no lo somos, si no que además nos cuesta mucho emitir un comentario al respecto. La libertad ya no se sabe ni lo que es.

En la Libertad Daniele Grasso, habla de como la palabra Libertad es mencionada por Esperanza Aguirre, para nombrar la barra libre en  los comercios, libertad es poder tener más horario para comprar. Libertad no es poder decir las cosas por su nombre: capitalismo, explotación laboral, neoliberalismo económico, restricción de derechos para los que no pueden comprarlos. Libertad cambia su significado. Y si decimos esa palabrita en otros contextos para reclamar una cultura libre, derechos, se la atribuye como una palabra “fuerte” que es mejor ni mencionarla.

Estamos jugando al Scrabbel con las palabras sin seguir las reglas lingüísticas por las cuales las palabras se hicieron palabras, tienen un pasado y un significado construido durante siglos. Me alegraría que en vez de manipular una palabra para utilizarla en un sentido netamente comercial, se tuviera un poco más de ingenio y reinventaran palabras, por lo menos ponerle algo de esfuerzo. Es lo mínimo después de destruir el significado que tiene siglos, venga a currarselo un poco más.

La próxima palabra será Trabajo igual a esclavitud.

Resumen de Postit: Bienvenidas al nuevo siglo de destrucción cultural, histórica, humana en pos de la reventa de refritos y aumento de la incoherencia. Diviertansen consumiendo!

 

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